Un rolo que vende libros en Anserma


EN ANSERMA SI LEEN, fue la respuesta de Luis Alejandro Peñuela, un cincuentón que se rebusca la vida vendiendo libros en las calles de Anserma. No sé quién se sorprendió más, si Luis por mi pregunta tan directa, o yo por escucharlo afirmar -tan seguro- que en Anserma le va bien vendiendo libros.

-Se mueve mucho el mercado, la gente viene, ya tengo unos clientes fijos que me compran el libro, lo leen y lo devuelven, se los cambio por otro y así. Me dijo mientras buscaba en una caja de cartón el encargo de un profesor.

Yo revisaba la oferta, seguía sorprendido. Me acerqué y corrí el Capital de Marx, lo alejé de Piense y hágase rico. ¡Que contrastes! me dije.

-YO SOY ROLO MICHINO, allá tengo varias librerías pero mi esposa es de Anserma, entonces tengo mi librería móvil acá. Aunque he tenido problemas con los permisos, comencé en la galería y me sacaron, me cambie para un lado de la biblioteca y al parecer, gente de la biblioteca luchó y luchó hasta que me sacaron y ahora, me dieron permiso para vender acá –en el parque simón Bolívar- pero bueno, no acá, allá en la parte de atrás donde nadie pasa, pero ahí vamos. Giró a vender un libro de mandalas, yo cogí Ensayo sobre la ceguera del Nobel Portugues.

¿Pero lo que más vende son mandalas? Le pregunte.

-No, bueno sí, las mandalas se venden bien, pero también tengo otro público.

-¿Cómo es eso?

Mire los de la esquina - el amor en tiempos del Facebook, Sagas, youtubers- esos los compran los jóvenes tipo fresa y los nerd´s estos de acá –literatura clásica, premios Nobel y crónicas periodísticas- Los niños las Nacho y cuentos, las señoras compran mucho feng shui, magia blanca, bueno, algunas, hay unas mujeres de edad  que compran libros de uñas y recetas, otras clásicos eso es así. Y los viejos lo que más me compran es el Kamasutra. Me miró y sonrió.

Se acercó una señora de la tercera edad, recatada, en tacones altos y en vestido corto. Se acercó y le preguntó.

-Señor, tiene el libro que se llama como conquistar un hombre.

- No señora ese libro no lo tengo, pero tengo el Kamasutra, así también se enamoran los hombres.

La señora no esperó que el vendedor terminara la oferta para voltear su cuerpo y salir enojada renegando.



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